“Importación y exportación de los bienes energéticos en manos de los privados”

 

Por Leandro Gómez Tejada*

Como está pasando en Brasil, México, Chile y otros países de la región, las petroleras de bandera se agazapan ante el poderío económico de las principales megas empresas del sector.

Las nuevas políticas de los gobiernos de tipo liberal, van re configurando el mercado y abren el camino para una marcada monopolización privada de la venta de combustibles y el abastecimiento de GNL.

Desde el año 2015 hasta la fecha ha ido en aumento la importación de combustibles como la nafta, el gasoil y derivados. Cuenta de ello es la información que nos entrega el Ministerio de Energía y Minería de la Nación, que dice que las compras externas entre 2015 y el año 2018 crecieron en un 367%. Es decir,  de comprar a 3 países (nafta y gasoil) este año se pasó a importar desde 14 países. Asimismo, las compras a las empresas Shell y Trafigura crecieron en un  885 %.[1]

En consecuencia, este año, en el caso del GNL, Enarsa concedió gran parte de licitación de GNL a Trafigura, la oferta fue por un total de 22 y 34 cargamentos, en Bahía Blanca y Escobar respectivamente. La compañía holandesa suministró 19, mientras que Glencore y el productor estadounidense Cheniere entregaran 3 y 6 envíos, respectivamente. También Shell amarro 6 buques de GNL, entre otros.[2]

También se ha importado gas de Chile, país que importa GNL,  lo re gasifica en las plantas terrestres GNL Mejillones y Quintero LNG para luego, a través de dos gaseoductos (Gas Andes y Norandino), venderlo a la Argentina. Este Gas Natural Licuado, paradójicamente, es abastecido por la Empresa British Gas que casualmente el 28 de enero de 2016, dos días antes de que Aranguren sellara un acuerdo con su par chileno para la importación de GNL, la anglo-holandesa Shell informó que su directorio había aceptado la adquisición de la inglesa BG por 69.000 millones de dólares. De esta manera, Shell se convirtió en el principal operador de GNL en el mundo (y Chile).[3]

En este sentido, apenas asumido Aranguren expreso: “que lo importante no es el autoabastecimiento sino la seguridad energética. Recibir gas de Chile diversifica los proveedores, lo que mejora nuestra seguridad energética”. Contrariamente, con el nuevo ministro Iguacel, se continua con el plan de exportación del gas extraído de Vaca Muerta hacia Chile, por el Gaseoducto del Pacifico. Estas acciones, más allá del método que se utiliza para extraer gas en el yacimiento neuquino, el cual es altamente nocivo para el ecosistema, da cuenta de que justamente, ese recurso no va a servir para el autoabastecimiento, sino para aumentar los dividendos de las compañías implicadas en la exportación.

Como conclusión, los argentinos vemos encarecidos los precios tanto de los combustibles, como del gas. A esto hay que agregarle el impacto que tiene el alza de las naftas y el gasoil que produce que el precio de los bienes alimenticios suba.

Con una política monetaria con un dólar en flotación, y un “mercado energético” a expensas del alza del dólar, importando combustibles, con todo lo que conlleva esto (desindustrialización, venta de refinerías, monopolio de surtidores de expendio de naftas y gasoil) y un contexto regional donde las grandes compañías vienen abriéndose camino, tanto en áreas del gobierno, como del (des)abastecimiento y la exportación e importación de energéticos, con el fundamento de que la competencia y el mercado es la salida para mejores precios, el país y la región ven una soberanía energética cada vez más lejos.

*Escribe para GENSUR – Observatorio Geopolítico de la Energía y Soberanía-.

 

[1]Ministerio de Energia y Mineria de la Nacion. Tablas Dinamicas.

[2]https://www.enarsa.com.ar/detalle-de-los-cargamentos-de-gnl-comprados-para-el-2018-2/

[3]http://www.elmundo.es/economia/2015/04/08/5524cc93e2704ec75f8b456c.html

Revista FeTERA

Revista ESNA #12 – Junio y Julio 2018

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