Una vez más el gobierno, con Iguacel en a la cabeza y de visita en Huston, Estados Unidos, profundiza su modelo energético. La entrega de recursos no para, y ahora le toca el turno al Mar Argentino.

 

La primera ronda de negociaciones offshore empieza a tomar carrera en una gran licitación para explotar estos recursos fósiles.

Octubre será el mes elegido para que el gobierno lance un paquete de licitaciones en las cuales, tres meses atrás, desperto el interés de explorar petróleo y gas, en una anunciada rueda que atrajo a gigantes globales del sector como ExxonMobil, BP, Shell y CNOOC.

Según informo, la ahora Secretaria de Energía, se van a ver comprometidos unos 225.000 kilómetros cuadrados (km2) en 38 bloques congregados en tres cuencas. La mayoría de los bloques a concesionar se encuentran en la Cuenca Malvinas Oeste: son 18 en un área de 90.000 km2, en aguas profundas (entre 100 y 700 metros). Al lado, hacia el este, se licitarán seis bloques en la Cuenca Austral (5000 km2) en aguas someras (menos de 100 metros de profundidad).

La otra zona en donde se explorarán hidrocarburos es la Cuenca Argentina Norte, en un área más extensa, de 130.000 km2, que se ubica geográficamente frente a las provincias de Buenos Aires y el norte de Río Negro. Allí se concederían 14 bloques: siete en aguas profundas (entre 200 y 1300 metros) y las restantes siete en aguas ultra profundas (de 1200 a 4000 metros).

El funcionario encargado para llevar a cabo dichas tareas es Rodrigo García Berro, que fue designado en aquel entonces por el ex ministro de Energía Aranguren. Este trabajó previamente en la empresa Total Argentina, la segunda productora de gas de nuestro país.

Como pasó en vaca muerta, o en otras cuencas continentales, la gran extensión marítima, patrimonio de todos los argentinos, será rentada a las grandes corporaciones.

Hemos visto casos como en Brasil donde la re-funcionalización de la estatal Petrobras y yacimientos offshore, no tuvieron justamente un fin soberano, sino más bien todo lo contrario, es decir, se pusieron a la venta descaradamente grandes reservas de hidrocarburos para entregar la concesión y explotación a las grandes petroleras y Trades internacionales. Reflejo de esto fue cuando el gobierno de Michel Temer vendió parte de Cuenca del Presal en contra de la ley vigente del país, que protegía dicho sector, pasando por sobre el Senado Brasilero.

En la Argentina, la suba del precio de los combustibles no para; a la vez una economía deprimida que hunde bajo la pobreza a millones de personas; a la vez que tarifas ocupan la mitad de un salario tipo; a la vez que esos mismos salarios se han depreciado en los últimos dos años y medio un 35%.

Asimismo, se profundiza un ajuste desde las aras del FMI, donde el gobierno perdió, o más bien cedió, todo poder de decisión macroeconómica. Cuenta de ello, es la liberalización del tipo de cambio, donde los funcionarios que “administran”  la política monetaria, no pueden si quiera intervenir.

Lo datos son elocuentes y podríamos dedicarles un artículo entero a estas políticas, pero estas acciones ya nos muestran un rumbo; un rumbo que se tomó desde el primer día que asumió este gobierno.

En síntesis: una soberanía energética inexistente, tarifazos y la entrega despiadada de lo que es de todos los argentinos. Ahora toco el turno, aguas adentro.

 

Por Leandro Gómez Tejada*

*Escribe para Gensur – FeTERA.-

Revista FeTERA

Revista ESNA #12 – Junio y Julio 2018

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