“Capitales privados contra el modelo estatal de Bolivia”.

 

Por Leandro Gómez Tejada*

Pareciera ser que, como dice un proverbio árabe,“El enemigo de mi enemigo es mi amigo”,que desarrolla el concepto por el cual dos partes que tienen un enemigo en común deberían poder trabajar juntos,se da en el plano de la geopolítica en Latinoamérica; pareciera ser tendencioso simplista lo anterior escrito, pero hay muchos indicios que nos hacen pensar esto, y la ética y la moral en tiempos del capitalismo neoliberal a ultranza se esfuman, ya que las consecuencias a las poblaciones, como la pobreza, la desnutrición y la falta de trabajo por el encorsetamiento de unos países contra otros es nefasto.

Los cambios políticos en el cono sur, impulsados por los llamados  gobiernos “progresistas”, instalados en el continente en estos últimos 15 años, contrastan con, un también, cambio rotundo, encabezado por  gobiernos conservadores ultra neoliberales al mando  del poder, nos abre un nuevo paradigma en las relaciones internacionales y la geopolítica  en la región.

Gran parte de la geografía de Nuestramerica ha tomado bandera neoliberal, a excepción de algunos países que se ven acongojados y resisten los embates económicos (guerra económica de boicot, fundamentalmente en el sector del abastecimiento de  alimentos) planteados desde los centros de poder. Estos países con fuertes reservas de “recursos naturales” en sus territorios, con  esquemas de economía primaria y rentística, han  tratando de agregar valor a sus procesos productivos, como el caso de Bolivia en el proceso de transformación del litio, tarea que no es fácil, yendo en contra de la lógica del mundo capitalista que los ha zonificado, en el marco de la nueva división internacional del trabajo, a ser solo proveedores de materia prima.

Estamos hablando de uno de los últimos bastiones energéticos del sur de américa, que junto con Venezuela, conforma las mayores reservas de gas convencional y petróleo del mundo.

 Bolivia, que recientemente declaro los servicios públicos como la energía, el agua y el gas, entre otros, como derechos humanos, contrasta con países vecinos que están liberalizando el precio de los combustibles, quitando subsidios al gas, luz y otros servicios públicos, y acentuando la mercantilización de los servicios públicos y recursos fósiles en manos de privados.

Bolivia exporta en promedio 55 millones de metros cúbicos de gas natural a Argentina y Brasil y también en el ultimo tiempo se consolida como el principal proveedor de GLP (Gas Licuado de Petróleo) a Paraguay, Perú, Uruguay y Argentina pero no se sabe hasta cuándo.

Argentina recibe de Bolivia, un promedio de entre 19 y 20 millones de metros cúbicos de gas (MMm3/d). Por otra parte, a Brasil exporta alrededor de 18,7 millones de metros cúbicos diarios (MMm3/d) a 22,3 mmcd.

De todas formas la política energética que ha adoptado el gobierno Argentino con respecto a sus países vecinos va tomando forma privatista, es decir, parte del mercado de gas argentino va virando hacia la compra de gas desde Chile,  y viceversa.

En este sentido, el disparador de este artículo es la cuantiosa deuda acumulada por nuestro país al vecino país norteño, la cual asciende a US$ 255 millones y que en los próximos días ascendería a US$ 385 millones.

Cabe recalcar que actualmente nuestro país compra el millón de BTU a Bolivia a U$S 6, y a Chile a más del doble.Cuando se inició la compra de gas los precios eran otros, pero de todas formas hoy en día se sigue pagando más caro el gas traído de Chile.

Asimismo, en el año 2016, el ex ministro de energía argentino, argumentó que: "Con Bolivia tenemos un contrato, Bolivia le vende a Brasil y a la Argentina y no tiene más gas, no nos puede vender más. El contrato dura 30 años, hasta 2027. En realidad, no está cumpliendo todavía la cuota que corresponde a este mes porque también ellos en el invierno lo necesitan". En contra parte la respuesta del país vecino no se hizo esperar. El ministro de Hidrocarburos y Energía de Bolivia, Luis Alberto Sánchez, aclaró que “ellos están cumpliendo con los envíos pautados” y agregó que “hasta el momento no existe una propuesta por parte de la Argentina para incrementar los volúmenes de gas”. “Estamos abiertos a analizar nuevas propuestas de volúmenes con los hermanos argentinos. Nosotros hoy tenemos un contrato con Argentina y estamos cumpliendo a cabalidad de acuerdo a las nominaciones. Argentina nómina y nosotros cumplimos”, manifestó el funcionario boliviano en ese entonces.

Hay una clara alineación de políticas de los gobiernos de Argentina, Brasil y Chile. Se consolida un mercado que promete ser una “mina de diamantes” para las grande corporaciones petroleras y las traders internacionales, que vienen articulando desde hace años con la compra y regasificación del GNL traído en barcos metaneros, desde diferentes partes del mundo como British Gas, a los puertos chilenos, argentinos y brasileros.

En Chile se afianza la exportación e importación de gas a Argentina a través de dos gaseoductos; por un lado está el gaseoducto Norandino de 800 kilómetros entre Antofagasta, el norte de Chile, y la localidad de Pichanal, en la provincia de Salta, en Argentina y es de origen noruego. Por otro lado, está el Gaseoducto Gas Andes, que une la provincia de Mendoza y la comuna de San Bernardo, en Santiago, Chile. Aquí opera la planta regasificadora Quinteros, alimentada por los barcos de la empresa British Gas. Es decir, Shell.

En el caso de Brasil, la oferta boliviana de gas ocupaba el 20% del vecino país, hoy en día oscila entre el 8% y 10%. La producción brasileña de gas natural creció en un 62% entre 2010 y 2016, y  se aproxima  a los 100 millones de metros cúbicos día (MMmcd).Su demanda  varía entre los 80 MMmcd y los 120 MMmcd, dependiendo de la temporada.

Por otro parte, en la empresa estatal brasileña Petrobras, se acentúa una re funcionalización con la clara intención de un proceso privatizador, con ex funcionarios de Shell a la cabeza. Los nuevos nombramientos en la composición del Consejo de Administración de la empresa, los tres nuevos consejeros son José Alberto de Paula, que desde 1989 ocupa altos puestos de gerencia en Shell; Clarissa de AraújoLins, ex presidente del comité externo independiente de Shell y actual directora del Instituto Brasileño de Petróleo, Gas y Biocombustibles (IBP), organización patronal que articula la industria petrolífera en Brasil; y Ana Lucia Poças Zambelli, con paso en cargos de mando de Schlumberger Brasil, Transocean América del Sur y Maersk Drilling, tres empresas que mantienen contratos estratégicos con Petrobras.

Como conclusión vemos la gestación de un modelo privatista en detrimento de un modelo nacional de hidrocarburos en Bolivia; la quita del mercado fósil a este país en reemplazo, no totalmente pero en parte, de un esquema privado. Como expresaba el intelectual Samir Amir, en la crisis capitalista “los desequilibrios internacionales crean una nueva base para hacer negocios rápidos. Los desequilibrios internacionales van a crear una nueva fase caracterizada por el desorden nacional, internacional y por la violencia”.

Asimismo vemos países, como Argentina, Brasil o Chile, donde las condiciones de vida de sus poblaciones se ven deterioradas por estas propuestas económicas. El crecimiento de la pobreza, la pérdida de empleo, la rebaja en las jubilaciones, paritarias a la baja, reformas laborales, servicios encarecidos en los sucesivos tarifazos y un combo de políticas que llevan a un profundo estancamiento y creciente desigualdad. En contra parte, Bolivia estima un crecimiento del 4.4 % de su PBI, pero sin dejar de depender de su matriz económica primaria.

Como conclusión, y volviendo al tema energético, la liberalización económica en esta triada, con la cooperación política y la construcción de una infraestructura adecuada, fomenta la activa presencia de empresas privadas del sector energético para inyectar en los mercados globales los recursos fósiles. También una re funcionalización de las empresas estatales del rubro, como meras administradoras y virando hacia donde sus consejeros capitalistas y el mercado las lleve, que justamente, está muy lejos del esquema nacional y estatal que propone Bolivia.

*Miembro de GENSUR - Observatorio Geopolitico de la Energia y Soberania -, de la FeTERA (Federacion de trabajadores de la energia y sobernia de la Republica Argentina)

Revista FeTERA

Revista ESNA #12 – Junio y Julio 2018

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