En la Argentina esta el Boom del petroleo no convencional. Muchas personas en en nuestro pais se preguntan que es Vaca Muerta, donde los gobiernos, el actual y el que paso, nos vendieron como que era la panacea energetica de la Argentina. Estas preguntas y algunas otras nos hacemos en este articulo, tratando de elucidar el panoramo del Fracking en la region.

 

Por Leandro Gomez Tejada

 

La política energética está conformada e intervenida por diferentes directrices de la mano de legislaciones, tratados internacionales, impuestos y decisiones gubernamentales.

En la actualidad estas decisiones o “reglas” han estado delineadas por el gobierno de Cambiemos. Han girado en torno a la política tarifaria, subsidios, energías renovables y la explotación y/o extracción de hidrocarburos. Es decir en todos los espacios o sectores de la cadena energética.

Los gobiernos pueden tomar medidas que influyan a corto, mediano o largo plazo y estas van a afectar directamente a la comunidad, ya que la Política Energética es algo transversal en el funcionamiento de un país, una región o el mundo y por supuesto, para el sistema económico, político y social. Estas políticas van a estar interconectadas en el funcionamiento global del sistema capitalista.

Argentina es un país ultra dependiente de la energía fósil. Para dar un ejemplo, solamente, podemos ver que el 64 % de la generación eléctrica se realiza desde una fuente térmica en la cual se usa mayormente gas.

En este apartado, vamos a centrarnos en la cuestión “Vaca Muerta” que es una de los caballitos de batalla del gobierno de Cambiemos y que ha inundado de promesas de desarrollo las crónicas de diarios, revistas y noticieros, incluso, desde el gobierno anterior.

Vaca Muerta es una cuenca de hidrocarburos no convencionales y que  se utiliza para su extracción un método llamado Fractura Hidráulica o Fracking.

Estos proyectos de Fracking empezaron a implementarse en EE UU y le valió al país norteamericano para crecer en su producción. De esta manera, el país anglosajón le quito el primer puesto en la producción a Arabia Saudita con el cuantioso numero de 10,2 millones de barriles diarios.

En efecto, desde el nacimiento del Fracking se gestó una nueva política a nivel mundial en cuanto a la energía y configuro un escenario crispado entre las distintas potencias productoras de hidrocarburos.

Con el advenimiento del Facking se configuro un nuevo y complejo esquema energético a nivel mundial con la potencia Norteamérica a la cabeza. No obstante, y en reacción a esto, las otras potencias petroleras junto con Rusia, colocaron en el mercado 2 millones de barriles diarios por encima de la demanda. De forma automática el precio del Brent, por ejemplo, se desplomo: si superaba los 100u$S en 2014 quedaba por debajo de los 30u$S en enero de 2016.

En el corto plazo estas medidas surtieron efecto y frenaron el repunte productor de EE UU. A largo, sin embargo, países productores como Rusia, Venezuela o los países pérsicos sufrieron las consecuencias en sus economías dependientes de las divisas petroleras.

En la contra parte, EE UU cayo, pero no lo suficiente. El nuevo escenario trajo la paralización de pozos canadienses y norteamericanos, pero también invirtieron en mejores técnicas que reducirían el costo y dispararían el volumen extraído.

No obstante, una de las estrategias corporativas y económicas del Fracking se sustenta en inflar los activos que juegan en el sector financiero. Se vendió al Fracking como la panacea energética del siglo XXI, atrayendo grandes inversiones de una actividad que necesita una constante expansión en los territorios para poder sostener su tasa de producción.

El lobby del Fracking infla una burbuja que poco a poco se va desinflando y que necesita una constante expansión fronteras afuera de EE UU y Canadá para sostener su rentabilidad productiva y financiera.

La Reforma Energética Mexicana y Vaca Muerta, así como también lo que pasa en materia energética en Brasil con el Presal, o inclusive la llamada Ley orgánica que es ni más ni menos que la reforma energética Peruana, constituyen el expansionismo energético norteamericano en Latinoamérica. Sin duda, la Política Energética del país del norte, está influyendo no tan solo en el resto del mundo, como en el caso de medio oriente, sino también, y con el Fracking, en nuestro país de la mano de los últimos gobiernos.

También, cabe mencionar los conflictos con países como Venezuela o Irán que inflan los precios y restan producción en el mercado internacional, beneficiando la producción Norteamericana para sustituir el faltante.

Vaca Muerta constituye a nivel mundial un factor importante en el esquema del Imperialismo del Fracking. Sus 36 mil kilómetros cuadrados, que están dentro de 4 provincias argentinas, componen la segunda reserva a nivel mundial de gas no convencional y la cuarta de petróleo no convencional, o lo que es lo mismo:  308 billones de pies cúbicos de gas y 16 millones de barriles de petróleo.

Ante semejantes reservas, el modelo extractivista se ha arraigado en nuestro país. La liberalización y desregulación del mercado energético plantea un modelo de negocio jugoso para las transnacionales encalladas en la formación de no convencionales.

En la producción consolidada de petróleo y gas, YPF provee el 44,7% del total, mientras que Pan American Energy (PAE) participa con el 19,3% y Pluspetrol con el 6,2%.

Por otra parte, se consolida la exportación de gas fronteras afuera. A través de la firma de 29 contratos, 10 empresas en la Argentina tienen autorización o están en vías de ser autorizadas por la cartera energética para exportar gas.

La construcción y puesta en marcha de  infraestructura hacia países vecinos demuestra para dónde se perfila el gas extraído en Vaca Muerta. El tren de la localidad de Añelo hasta Bahía Blanca es un ejemplo claro. El tren Norpatagonico prevee una inversión de unos 780 millones de dólares. Asimismo,  el gobierno convoco a presentar manifestaciones de interés para la eventual construcción de un nuevo gaseoducto Vaca Muerta que demandará una inversión de 2 mil millones de dólares, de los cuales 800 millones se aplicaran al primer tramo con una importante financiación por parte del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de Anses.

La puesta en marcha de gaseoductos hacia Uruguay, Provincia de Buenos Aires o Chile demuestran para donde va ser dirigido el fluido, por lo general, hacia los países industrializados del mundo.

El contexto del país no es el mejor. El gobierno plantea con un marco regulatorio especifico a las empresas productoras en Vaca Muerta, que solo se puede exportar el excedente sin dejar de abastecer el mercado interno, pero esto sin duda se cumple, ya que la baja en la demanda residencial hace posible esto. En marzo del año pasado, el consumo cayó 10,5% respecto a igual periodo del año anterior.

El aumento en la producción de gas contrasta con la baja demanda interna por el efecto de los incrementos tarifarios pero también con una alicaída industria y el cierre indiscriminado de Pymes.

En efecto, las empresas buscan vender la producción y el contexto liberalizador de la economía permite que las estas puedan vender el fluido fronteras afuera.

En resumen, hay mucha tela por cortar en cuanto a la cuestión Fracking. La problemática se da en un contexto energético mundial que influye en nuestros territorios y más con un gobierno que tiene una mirada mercantilista de los bienes energéticos en donde las políticas aplicadas giran en torno a una economía abierta hacia el mundo, perdiendo la poca soberanía energética que nos quedaba. Ademas, Vaca Muerta contrasta con los derechos de los trabajadores, porque se modifican las leyes laborales con el “llamado blindaje laboral” y se modifica todo el marco legal en estos proyectos; también el Fracking plantea problemáticas agudas con los ecosistemas donde se asientan, trayendo aparejado la resistencia de pueblos a los que se les arrebatan sus territorios.

 

Revista ESNA #15 – Venezuela – La revolución bolivariana no está sola

Revista FeTERA Mayo 2019

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