Vivimos un momento de confusión, de rumores y comentario que el “adversario” maneja con grado burdo, aunque el enemigo lo plasma con la sutileza del que procura hacer pasar lo malo como bueno.

 

Lo injusto de esta situación al interior de la empresa EDEA SA es que mucho trabajadores de LUZ Y FUERZA son “más papistas que el papa” y de allí no solo creen a pie juntilla lo que se dice y no se demuestra, sino que, además, se convierten en militantes de causas que no los contienen, ni los representan, pero que asimilan y transmiten como propias al conjunto.


Un conflicto no es un paseo por un jardín perfumado, ni tampoco es un desfile de “veteranos”. Un conflicto contra una empresa multinacional, como nos toca enfrentar hace ya muchos años, es un enfrentamiento de intereses. Sabemos que siempre es doloroso, traumático en más de una oportunidad y perverso, por más razones que tengamos.


Sobran ejemplos y hechos en estos 20 años de privatización.


En nuestra jurisdicción sindical no hay ninguna empresa que tenga el comportamiento laboral y social que tienen EDEA SA. No existe empresa que iguale su temeraria violación de las leyes, Contrato de Concesión y Marco Regulatorio Eléctrico.


Cabe aclarar que no solo es responsabilidad de los integrantes de los diferentes directores a lo largo de los años, hay un conglomerado de gerentes, jefes –y no tan jefes- que han sido funcionales a esa conducta. Y por momentos, la cooptación, sometimiento y beneplácito a la política de privilegiar el negocio de la energía por encima de todos, ha sido letal.


También es cierto que, por más que algunos se desesperen por demostrar que todo está mal, que todo se hace mal, que no se va a ningún lado, que el conflicto es largo, etc, etc, el Sindicato de Luz y Fuerza de Mar del Plata tiene una larga historia de lucha, que no lo asustan las amenazas, las provocaciones, las insubordinaciones a los cuerpos orgánicos y que esta lucha es por nuestros derechos y reivindicaciones, por las de nuestros hijos y nietos; luchas que continuaremos llevando adelante, estemos acompañados o no por aquellos que juegan al lado de los intereses de la empresa.


Para los que piensan y creen que hay que salir del conflicto de cualquier manera, para los que rápidamente aceptan las falsas propuestas que se desarrollan sobre la base de reconocer el orden establecido, negando la representación y derechos de nuestros compañeros y asimilando como propio la iniciativa perversa y traidora de supeditarse a la intromisión de los jueces en nuestras normas convencionales, posibilitado por un gremio que traiciona los principios mas caros de Luz y Fuerza a nivel nacional, les decimos claramente: “LA LUCHA QUE SE PIERDE ES LA QUE SE ABANDONA”.

Fuente: Sindicato Luz y Fuerza de Mar del Plata.-

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