En una coyuntura donde el recientemente electo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, niega el cambio climático, llama a eliminar incentivos a las energías renovables, a quitar las restricciones sobre el uso de energías fósiles contaminantes y a incumplir el acuerdo de París, creemos que es fundamental debatir en nuestra región acerca del calentamiento global, la crisis ambiental de nuestros países y los peligros del fracking.

Por: Juan Pablo Olsson

Esta semana se ha dado a conocer la designación de Scott Pruitt al frente de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos. Pruitt es un negacionista del cambio climático y sin ningún antecedente ni experiencia en cuestiones ambientales. Son famosas sus declaraciones donde explica que el cambio climático no existe y que es un invento de China para perjudicar a Estados Unidos. A este grave escenario se suma la designación del CEO de ExxonMobil como secretario de Estado del nuevo Gobierno de Trump.

América Latina y Argentina deben estar atentas y unidas ante esta nueva amenaza. El Gobierno norteamericano se prepara para avanzar en lo que algunos especialistas han denominado como el "Consenso del Fracking". Las corporaciones petroleras están tomando el poder y se preparan para una explotación masiva de los recursos naturales con ellas mismas a cargo de la protección ambiental. No es alentador este comienzo.

En nuestra región es fundamental avanzar en el diálogo entre legisladores, representantes de la sociedad civil y asambleas ambientales para proponer soluciones legislativas y regulatorias a estos grandes problemas ambientales, sociales y económicos. Uno de estos primeros intentos ocurrió la semana pasada en el Congreso de la Nación, donde se debatió y se dieron los primeros pasos para avanzar en una Coalición Latinoamericana contra el Fracking y por el Clima, el Agua y la Agricultura Sostenible. Esta coalición es impulsada a nivel regional por organizaciones como 350.org, que desarrolla iniciativas contra el fracking en toda América. Este encuentro facilitó el intercambio de experiencias de movilización y lucha contra la industria de los combustibles fósiles y el objetivo principal de la coalición es impedir la expansión de la práctica contaminante del fracking. Es por ello que el eje del debate giró en torno a la necesidad de consolidar en nuestro continente un movimiento ambiental que tienda a generar una concientización de la importancia de proteger nuestros recursos ante el avance de actividades extractivas altamente contaminantes y promover alternativas de energías limpias y renovables.

Según estudios de 350.org, Uruguay prohibió el fracking en cinco regiones; en Brasil hay 200 ordenanzas municipales iguales y en Argentina ya son 57 los municipios que lo prohibieron. En Estados Unidos fue prohibido en los estados de Nueva York y Vermont; se ha prohibido o realizado una moratoria del fracking en Longmont, Boulder, Fort Collins, Broomfield, Colorado y Lafayette, Denton, Texas, condado de San Benito, California, en Oberlin y Broadview Heights, Ohio. A su vez, se promovieron más de 460 medidas contra el fracking en distintas comunidades de ese país. En Europa se avanzó con la prohibición en el Parlamento Europeo, y puntualmente en Bulgaria y Francia, a pesar de la intensa presión de la industria. También se ha promovido una moratoria sobre fracking en los Países Bajos e Irlanda; en Nueva Escocia, New Brunswick y Terranova y Labrador, Canadá.

Frente a este nuevo contexto de avance global del Consenso del Fracking en Argentina debemos trabajar juntos para lograr una ley nacional de prohibición de este tipo de prácticas que sea el punto de partida para generar una conciencia de cuidado de la casa común que señala el papa Francisco en su Encíclica Laudato si'. Y para la región latinoamericana es imprescindible un movimiento de protección del acuífero Guaraní, una de las reservas de agua más importantes del mundo.


El autor es sociólogo y coordinador de campañas de 350.org Argentina.

Fuente: Infobae

Volver